Cómo llegué a la UTFSM

Muchas veces me han preguntado cómo fue que llegue a estudiar a esta Universidad en Valparaíso siendo de tan lejos, Temuco. Es ahi cuando, cada vez, al contar la historia, me doy cuenta lo especial que es la vida cuando se le mira con buenos ojos y uno descubre que hay algo más allá, algo grande, algo poderoso y único que le da color a un mundo gris y aburrido.

A continuación, mi historia.

Desde que entré al liceo (enseñanza secundaria) tuve la “corazonada” de que no estudiaría en mi ciudad. Sin embargo mis pensamientos estaban bastante lejos de donde finalmente llegaría a realizar mis estudios universitarios. Estaba yo en ese plan, y sin saber dónde irme que comenzó todo.

Como no sería en mi ciudad natal, pensaba yo que debía ser cerca a ella, la idea era poder acudir a mis cercanos cuando los necesitara, viajar contínuamente y estar cerca de mi familia.

Lo especial comenzó a suceder un día antes de comenzar mi cuarto medio. Era de noche, estaba listo para dormir y mi oración fué: “Dios, quisiera saber dónde me iré a estudiar”.

Al día siguiente, mientras con mi madre hacíamos compras típicas de un primer día de clases, y en una de las tantas paradas en distintos locales comerciales, una persona conocida se acerca y me pregunta acerca de mi futuro, carrera y casa de estudios para el año siguiente. Mi respuesta fue según mis planes del momento, estudiar Informática fuera de Temuco, en Concepción o Valdivia (ciudades relativamente cercanas a Temuco). Sin embargo esta persona me dice enérgicamente que mi futuro no estaría ahí sino en la Universidad Técnica Federico Santa María en Valparaíso; que sería la mejor opción si deseaba estudiar ingeniería. En ese momento, todo era sorpresa, lo acepte como una opción sin prestarle mucha atención.

A los días siguientes, mi amigo internet nuevamente me ayudó en la búsqueda de información acerca de aquella universidad. Uno de esos días, la persona con la que había hablado me contacta con un familiar, quien aún estaba estudiando en la USM, la misma carrera, quien me motiva a aceptar la opción debido a lo grandes beneficios que tendría.

Por un par de meses todo siguió normal, hasta que uno de mis cuestionamientos fue resuelto, otra vez, sin intervención mía: iglesia. Siempre he asistido a la iglesia y es algo muy importante para mí, y en aquel momento no existía sede de mi iglesia en Valparaíso. Eso al menos hasta sólo un par de meses después, a mediados de año, cuando una persona que estaba estudiando en Temuco, que era de Chillán, me cuenta que de su iglesia (Chillán) había salido una familia a formar una nueva iglesia en Valparaíso sólo un par de meses antes. Nuevamente me lleno de asombro y doy gracias por una nueva respuesta.

Continuando. Ese año, cuarto medio, me dieron una beca completa para estudiar en un preuniversitario (preparación para la PAA -Prueba de Aptitud Académica-), paralelamente a mis estudios normales. Dicho preuniversitario estaba catalogado como el mejor del país, creo que aún lo es. Un día en un fichero (diario mural, informativo) del preuniversitario veo un formulario que decia “Postulación a Becas anticipadas Universidad Técnica Federico Santa María” -cara de sorpresa-, lo que me motivó a continuar con el plan que provenía de algún otro lugar en el universo. Postulé y quede con becas anticipadas de Alimentación y Residencia. Ya a fin de año prácticamente estaba todo resuelto.

Yo creía que estaba todo terminado y sólo me quedaba esperar llegar a Valparaíso y comenzar mis estudios. Pero no, no estaba todo dicho. Llega el día de mi licenciatura y luego de todos los premios regulares y de no haber alcanzado mis notas para tener el premio del mejor alumno (premio en dinero poco mas de CLP $ 100.000, aprox.) de aquella generación, cosa que yo ya sabía. De pronto comienzan a anuncia un premio, que se daba en forma extraordinaria, con una gran descripción de buenas características de la persona… el misterio terminó cuando dicen El “premio al esfuerzo año 2002, correspondiente a un diploma de honor y un cheque por CLP $ 100.000. El alumno David Vega Regollo” -nuevamente cara de sorpresa-, y pienso para mí en aquel momento “la matrícula en la universidad cuesta $ 97.000″. Ya realmente podía decir que estaba estudiando en Valparaíso la carrera que siempre quise y en el mejor lugar en que podría estar.

El final de la historia de mi llegada a Valparaíso y la UTFSM temina con el siguiente escenario: “Yo en una excelente pensión, frente a la universidad, con beca de residencia, beca de alimentación, beca que cubría la mitad del costo de mi carrera anualmente, y con crédito universitario por el resto del monto total.” Sólo puedo decir: ¡¡¡GRACIAS DIOS!!! y nuevamente ¡¡¡GRACIAS!!!

Mucha gente hay que no cree en un ser superior, que haya creado todo, y que exista por sobre nuestro universo conocido, cosa que respeto pero no comparto. “Dios”, un “Ser Supremo”,  el “Creador”, o como quieran llamarle, es algo que en mi historia se ha hecho real una y otra vez, y lo sigue haciendo hasta hoy, cada día. Mi agradecimiento es algo que me llena, mi vida es alegre y feliz sólo porque “Él” ha sido tan bueno conmigo que ya no puedo pedir más… cada cosa nueva, de cada día, es un agregado, un detalle nuevo que hace de mi vida algo especial e interesante.

Quise compartir esto con el fin de que alguien sea motivado a continuar, a pesar de todo; pero no a continuar con sus propias fuerzas, sino mirando hacia arriba y pedir humildemente la ayuda de aquel que nos amó antes que existieramos.

Termino esta entrada en mi blog con un corazón agradecido. No solo por lo que he expresado en estas líneas, sino porque eso es sólo uno de los muchos motivos que me hacen ser un hombre feliz.

Gracias por leer.