La importancia de un abrazo

Free Hugs Campaign
Image via Wikipedia

Quienes comparten conmigo en forma cercana ya se habrán dado cuenta que me agrada saludar y despedirme con un abrazo, todo el tiempo. Salvo con aquellos que pareciera incomodarles, para quienes un simple apretón de manos basta.

Siempre he creído en que nuestra escencia de ser humano va por una mezcla muy especial entre lo social y lo afectivo con todo el resto de las cosas que nos componen, como la razón. Dicen que es algo que tenemos por ser parte de los mamíferos, que nuestra infancia de “lactantes”, en un contacto de piel a piel con nuestra madre nos va formando como seres hechos para vivir en compañía de otros de nuestra misma especie.

Es difícil demostrar lo que un abrazo puede provocar en una persona. Lograr reconocer cambios medibles objetivos, en el cuerpo humano, es una tarea compleja. Sin embargo, si nos desligamos un poco de lo extremadamente objetivo, y medible en cifras, podemos darnos cuenta que un abrazo sí tiene importantes efectos en una persona.

Esto lo saben muy bien los amigos de Santiago Abraza, quienes este año hicieron una actividad muy interesante, que me llamó mucho la atención: salir a las calles a regalar abrazos, abrazos gratis.

A continuación, listaré algunos efectos que puede provocar un abrazo. Algunos los obtuve de la red, y otros de mi experiencia personal. No están científicamente probados, pero tienen una alta probabilidad de ser verdad, a menos que alguien opine lo contrario.

  1. Expresar lo que las palabras no pueden decir. Un abrazo sincero demuestra todo lo que las palabras no podrían. Nuestros sentidos reciben miles de sensaciones que nos provocan cambios emocionales, entregándonos un mensaje que va más allá de palabras y del lenguage.
  2. Aliviar la ansiedad y la inseguridad. Un abrazo entrega un sentimiento acogedor, de protección, inspira a quien es abrazado a sentirse seguro y protegido. En un momento de gran tensión nada mejor que un abrazo sincero.
  3. En edades extremas marca la diferencia. Un recién nacido, indefenso, necesita de el abrazo, primero de sus padres, luego de todos quienes lo rodean, para sentirse un ser humano como tal, perteneciente a la sociedad. Las palabras que para el no significan mas que sonidos no podrían entregar las sensaciones que un abrazo sincero podría.
    Así también en los ancianos, ellos, que ya han vivido toda una vida, les agrada abrazar a otros, intentando traspasar algo de si mismos a quienes son más jovenes que ellos.
  4. Demostrar amistad, afecto, cariño, amor. Considero que si uno estima una persona, tiene que demostrárselo. He sabido de muchas personas, que cuando llegan a viejos dicen que si pudieran volver a vivir su vida, amarían más, serían mejores personas, mejores amigos.

Con asombro, y con algo de risa, debo decirlo, me enteré de la Abrazoterapia. Y según este blog, existe un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del abrazo materno en lactantes. También se habla acerca del mito de “No acostumbres al niño a los abrazos”, algo que según dice los hara “mamones”, frágiles, llorones, etc. pero la realidad es todo lo contrario.

Una persona que abraza y es abrazada, vivirá su día a día con una sonrisa en su rostro. Tendrá más energías para utilizar. Vivirá más agradecido/a de la vida. Amará más, y será más amado.

Así que ya saben. No se asusten si alguna vez les regalo un abrazo, será sincero. Y ustedes también, ¡abrazen a sus seres queridos!

** Encontré en internet un interesante artículo acerca del desarrollo emocional y social de los niños y las personas. Si a alguien le interesa, que deje un comentario para preparar una entrada al respecto y publicarla.

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